( Arrebatos )
.
Rodeado
de libros de muertos
que no saben morir
le ladro
los quebrantos
a la noche
hay voces
todavía
cubriendo el silencio
de eso se trata
la ciudad
tapar
todos los silencios
factibles
estúpido remedio
contra la soledad
Esperando
como campana en ruinas
que el reloj
cante a otro ritmo
la impotencia
se vuelve insoportable
el azar un espejismo
silencio y polvo
nuevamente
sin saberlo
el son siempre
fue ecuánime y cruel
con todos
aunque algunos
digan lo contrario
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