Si


.
Si mis pies desnudaran el camino
Que se aparca frente al brillo de tu boca
Que se pierda el eco entre la roca
Mas que no sea tu eco, ni el eco mío.

Si un súbito y blanquísimo reflejo
nos borrase al dulce verso de la vida
tu mirada - y la mirada mía
serán la lluvia que se enrostra en el espejo

Porque soy siempre tuyo si te dejo,
y así, me tienes contigo nuevamente

y aunque el tiempo se consuma hostil y lento
se marchita la rosa, simplemente.

Espectrales


.
Se desparramaba la noche entre nosotros
como un lodazal empedernido
por enfundarlo todo.

Ellos marchaban en peregrinación
con el paso abatido y sosegado de quien
sobrevive a tempestades y batallas.

Nos miramos pero no nos vimos
quien sabe donde andarán sus ojos

y tan solo nos separaba una calle.

Caminan espectrales y marchitos
sin noticias del ocaso y del crepúsculo
los oprimidos.

Como un péndulo ajado y viejo
garabatean con el paso
el camino.

Pasaron como quien sólo espera la muerte
como un tibio premio consuelo
o un descanso sutil

o un viento

Y entre mis ojos eclipsados por la noche
y su paso empañado y frío
tan solo estaba la calle.

Tan solo se palpaba la calle.

Encender la hoguera


.
Tan solo quisiera
encender otros fuegos
mientras mi hoguera arde
vigorosa y constante.

Dejar una huella,
la de mis pies, la de mis manos
la huella de mis rostros
y soledades.

Llenar de esperanzas
esta bolsa sin fondo
que algunos osan llamar
mundo, algunos otros
paraíso, y otros tantos
infierno.

Cometer todos
los errores posibles
y más. Dicen que así
uno aprende.

Cortar los atavismos
y redescubrir el mundo
desde otra perspectiva
discrepante y mordaz.

Supongo
que después de todo,
y ante todo también,

la vida es un poema,
que cada uno
debe escribir.

Descontento de estación


.
En algunas tardes de verano,
como ésta tarde de verano,
el viento silba tenue y ecuánime
a los oídos de un mundo
que duerme en sus quimeras.

Y otro vocabulario me resulta
superfluo y vano
para gritar con el viento, también,
mi descontento.

Hay días como hoy,
que quisiera ser un huracán
o un camino hacia otra libertad
que el tiempo no pueda arrinconar
con sus autómatas.

Hay un orden establecido
para cada cosa y hay banderas,
hay hambre, hay odio
hay muerte y guerras
hay idiotas y políticos
negociando la vida y la muerte
de otros idiotas.

Hay supuestamente un dios
un cordero, un lobo
y unos cuantos ciegos
haciendo leyes que sólo
pueden esgrimir y empuñar
un supuesto dios,
un cordero, un lobo
y unos cuantos ciegos.

Y también hay tardes de verano,
como ésta tarde de verano,
en que el viento grita ecuánime
y el tiempo corre ágil
en círculos,
hacia los mismos lugares.

Y nada resulta nuevo
bajo el mismo sol,
de ayer.