Muerte en primera persona.

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Los sueños se me escapan como liebres
Y tu luz se cuela entre mis manos
¿Quién iba a pensarlo?
Volverse incierto y nebuloso
Como un recuerdo,
Como un olvido.

Cruzar la puerta es, quizá, un desafío.
Caer en la nada al cruzarla, tan solo un miedo.
Un miedo Humano como la carne,
Carne mundana como el polvo.

Mi sombra se exilia en el último suspiro
Y regresa a sus raíces, fundiéndose en la noche .
Tus ojos se mezclan con mi alma
Devolviendo el calor a tanto frío.

Una lágrima lava las penas
Mil preguntas me atraviesan la mente.
Vestido de ocasión para la fiesta.
Un gusano se relame, y se ríe de mi suerte.

Insomnio

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La noche serena me regala su insomnio
Y un conglomerado de ecos y sonidos,
Una acuarela de imágenes, espejismo de sal.
Un Inmenso oasis de sueños olvidados.

Esquirlas de recuerdos de algún oculto baúl.
Paredes blancas y frías, imaginario cuaderno
El constante canto de un grillo a la luna.
Y las estrellas acompañando el desvelo.

El reloj distraído deja caer las horas,
Dejándome sordo con cada segundo.
Un golpe de agujas derroca un minuto,
Y otro asume su breve mandato.

El tiempo parece correr con muletas
Los sueños que pasan me prohíben la entrada
Un gallo canta presagiando el alba
Que ya estaba prevista,
En mi noche de insomnios.

Aquí está.

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Aquí está mi dolor:
Compadécete, identifícate, conmuévete.
Trágalo, digiérelo, escúpelo.
Llóralo, siéntelo, pálpalo.

Aquí está mi dolor:
Míralo, rózalo, tómalo.
Cárgalo, acúnalo, adóptalo.
Sedúcelo, estréchalo, deséalo.

Aquí está mi dolor:
Sombrío, delirante, herido.
Apenado, compungido, lúgubre.
Siniestro, infausto, desdichado.

Aquí está mi dolor, sobre mis espaldas.
Revistiéndome las alas, cobijándome.
Haciendo de mi, un Atlas con reuma.

Amilcar.

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Tu nombre,
Me sumerge hoy en un recuerdo remoto
Y me remonta, como un barrilete hacia
La vida propia, que ya no reconozco
La vida propia, que me ha quedado huérfana.

En sueños,
Te observo en los lugares de siempre
Y tu voz atrae, como ecos de guitarra
Pero es tu silencio, el que me asesina a quemarropa.
Es tu silencio, el que me llena de preguntas.

Me abruma,
La barrera que hoy nos separa
Porque es la misma, que me mantiene vivo.
Me llena de un dolor tan mío
Como mi sangre que también es tuya.

Inmortal,
Hoy respiras,
Con el poder del pensamiento
Y tu libertad de movimiento,
Es la envidia de las aves.
Es la envidia del viento.


La muerte vino a buscarte,
A tomarte entre sus manos
Lánguidas, blancas, cálidas
En un ensordecedor abrazo.
Egoísta como siempre
Se apropió de tu compañía

De tu solitaria presencia,
De tu silencio de abismo,
De tu quietud de fotografía.
Que a veces despertaba la duda
Si estabas allí o te habías ido
Dejándonos tu ausencia.

Curiosamente,
Esa es ahora, mi única certeza.

Crónica.

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Amanece y el sol avanza, caballo ardiente.
Pintando colores con cada galope
Un festival de formas sale a la calle
A repoblar el suelo que les pertenece.

Vuelve a girar el mundo,
Como un carrusel desbocado.
En algún reloj se detiene el tiempo
Y el corazón en mas de un pecho.

Cae la tarde y el sol se oculta,
Deslizándose en el firmamento
El cielo exhibe su pincel y tintes
Unos pocos locos miran atentos

Un cansado caballo se retira al trote
Del crepúsculo caen colores gastados
Las estrellas titilan en clave Morse
Anunciando en su danza la reluciente noche.

Noche de sueños y grillos.
Noche de silencios y perros.
Noche de vagabundos y doncellas.
Noche eterna, como cada noche.

Credo

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Yo Creo
Solemnemente:
En la cordura de los locos.
En la vida después de las orugas.
En el compás que marcan las chicharras.
En la clave en que hablan las luciérnagas.
En la calma que precede a la tormenta.
En el olor a lluvia de verano.
En el regalo de la vida.
En tus ojos.
En mi.

Mientras duermes

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Déjame contemplarte mientras duermes
Lejana y sonriente indagando otros mundos
Sin sospechar que permaneces aquí conmigo
O quizá, sea yo el que está soñando.

Déjame contemplarte, en tus formas y sombras
Jugando a que puedo acertar con qué sueñas
Mientras tanto tu conserva la calma
Y lléname el alma, así, dormida.

Déjame deambular tu ribera,
Que en mi anhelo y tu sueño se cuelen mis manos
Tu sueña que te zambulles en la mar desnuda,
Que yo ansiaré ser mar en tu sueño.

Narciso.

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Algunos días soy tan sólo
Un apóstol del destino,
Una burbuja flameando
En medio de la tempestad.

Y
Miro mis manos,
No las reconozco.
Soy niebla flotando
Sobre de mis cansados pies.

Las guillotinas
Me sonríen mientras pasan los minutos,
Abriendo la boca una cabeza más.

Parodiando a Narciso
Me suicido en cada espejo.
Abrazado a mi reflejo
Vuelvo a nacer.

Siempre vuelvo a nacer.