elixir


.
quizá nos quedemos otro tanto
cobijados detrás de cada nombre
o la muerte nos olvide como hombres
y nos encuentre prestísimos volando.

o cansado poco a poco de palparnos
el frágil y banal mundo palpable
nos regale la tristeza de salvarnos
del tiempo, carcelero infatigable.

y esa tristeza de ferrocarril estanco
que se impregna en los ojos y en las flores
hace que la muerte nos ignore
y quizá, nos quedemos otro tanto.

memorias


.
supongamos
que la memoria es una casa

de rostros viejos y no tanto
de perfumes de mujer
de tristezas de ferrocarril

habitada de fantasmas y no tanto
de las mesas del domingo
de los juegos de la infancia

habitada de recuerdos,
de algún aburrimiento,
de impúdicos tactos

y menudencias

supongamos
que la memoria es una casa

habitada de otras casas
valga la redundancia.